domingo, 19 de abril de 2015

martes, 14 de abril de 2015

Estoy aquí: parado en una celda.
No hay barrotes que recorten la luz.
No existe un techo sobre mi cabeza,
y se pueden ver las noches sin la cruz
del neón sobrepuesta en el cielo.

En esta celda soy libre, libre como nunca.
Pero nunca quise serlo.

Las paredes se han acostumbrado a mí,
y el calor de las sábanas son otra piel
atada a la piel que ya tengo.

Y entonces, ¿qué hago, si no otra cosa
que ser alguien más en esta celda,
nacido aquí, y aquí muriendo?

Mis padres levantaron estos muros,
y entre cada ladrillo plantaban el consejo
más oscuro de cuando eran niños,
y mis abuelos ya les decían cómo ir creciendo.

Desde que tengo memoria, la lluvia entra
sola y se mete a mi cama, y me dice historias
de los otros mundos, pero se centra en contar
que no es lo mismo mirar el como llueve,
que estar triste e ir lloviendo.

Estoy aquí: varado en una celda,
tan solo hasta darme cuenta de que yo soy el pilar.

Y salgo a caminar. 

Crescendo.
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