miércoles, 23 de marzo de 2016

saudade é muito comum

¿En qué parte del camino torcimos
y qué parte de nosotros guardamos de recuerdo?

Ignoré totalmente cuando el mundo

se giró a vernos con los ojos encendidos
en la búsqueda de una gota congelada
y una última sonrisa.

Desde donde estoy, los días no pasan.

Cada día es una repetición de ese día
que nos albergó a nosotros como a uno,
a nuestros delirios de importancia
y la temprana sombra debajo de los ojos.
Desde donde estoy, todos los días
son el día en que empecé a verte de verdad,
sumado a un arrepentimiento más
que sale de una boca de nostalgia y colmillos,
que se mueve, adolorida por canciones y amuletos.

Por mi afectada perspectiva del tiempo

hay una herida intangible que gobierna
todo lo que te rodea, y cada detalle tuyo
llena con sal las tierras mías que hirieron tus huellas.

Encontraste otro nombre,
lo vestiste como identidad.
Yo no pensé demasiado en apartarme
a repetir el tuyo hasta olvidar su significado.


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sábado, 5 de marzo de 2016

ágape

Primero fue una explosión que moldeó
con fuego y distancia la inmensidad de todo.

Antes del comienzo del tiempo, fue el azar
el que hizo los centros de miles de espirales celestes;
antes de las ilusiones compartidas, cuando el cielo
lo era todo, cada cuerpo giraba en el negro infinito
con la única intensión de hacer algo más grande.

Antes de la gravedad y la fina atmósfera
existía la unión, el fuego del encuentro,
la inmensidad en la mínima separación,
con átomos tomados de las manos, creciendo,
con moléculas caminando hacia la vida, rompiendo.

¿Cómo no llamar creación
a un universo que se inventó a sí mismo?
¿Cómo no saludar a la flor,
si en un principio, todos éramos iguales?

Confieso que mi dios no es alguien simple
(ni parte de un trío inseparable)
que se pueda identificar con un Él o Ella:
soy hijo del dios que no quiere ser alabado,
cuyo camino está lleno de pasos en todas direcciones,
y se expande en luz y espirales por el negro infinito.
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