miércoles, 4 de enero de 2017

para que la luna sea bonita
hay que mirarla triste y cansado
con el día entero sobre los hombros
sabor a cigarrillo en el paladar
y todo lo nunca dicho entre los dientes

entonces se alzan los ojos
(dos puntos de interrogación)
para el paseo de las seis de la tarde
para el perdón por madrugar para nada
para que la vista interprete estrellas
                                           y no cálculos
                               y no horarios
                   y no almanaques

sino algo lejano, nacido del fuego
hecho en una soledad agobiante
como se hacen los diamantes y el vino


para que la luna sea bonita
hay que dejar que mire los ojos propios
como una bola de cristal adivinando el presente
o una madre que pronostica el llanto

entonces se estiran los brazos
(dos remos de roble y bronce)
y se reanuda un camino virgen

la luna siempre ha sido bonita
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